domingo, 2 de diciembre de 2012

Pateo mi coco.


Reconozco señor que te he fallado, y he hai grande el fuego de tu esencia que espera con anhelo el retorno de nuestras almas.
Reconozco que como humano, no he cumplido con tu legado y que de la misma manera he fallado con conciencia pero con el espíritu ausente.
Reconozco que las promesas se me han distorsionado en imposibles y que es solo tu gracia, cual nos libera de las amplias desgracias.
Reconozco que refuto a mi padre y por ello caigo con la frente directa al suelo sin consuelo aparente por la lejanía que impongo ante ti.
Reconozco que vivo en pecado y que de el solo hai un paso para hallar la luz, mas una mente corrupta niega su retirada.
Reconozco que dudo hasta del dudar, y por causa, retomo los rincones oscuros de la soledad alejándome de tus brazos.
Como sufro cada vez que miro hacia el norte y lo veo inalcanzable retrocediendo mis pasos al sur de sequías, como lloro en silencio conociendo la verdad, mas ignorándola por ser escaso de valentía.

Miro el cielo y en sus misterios, oculto mis heridas, quizás por temor, quizás por que ya no las quiero, quizás la brisa de las tardes me dice algo nuevo, mas que puede hacer una mente grande si no es escuchadaMuchas son las teorías que responden a mis preguntas, pero muchas son las preguntas que no concuerdan en ninguna razón, y bueno, de donde salieron entonces?...

El viejo se ha buscado por años, por sus últimos, porque en sus primeros se dedico a perderse. Rogando por dos partes recuperar, su cabeza y su espíritu.  Restauración total para mis hermanos y para mi, pues hemos sido tan inteligentes como tan torpes, buscando progreso y en sus cabezas vagan los signos de vida, del sentido de la vida...

No hay comentarios:

Publicar un comentario