Reconozco señor que
te he fallado, y he hai grande el fuego de tu esencia que espera con anhelo el
retorno de nuestras almas.
Reconozco que como
humano, no he cumplido con tu legado y que de la misma manera he fallado con
conciencia pero con el espíritu ausente.
Reconozco que las
promesas se me han distorsionado en imposibles y que es solo tu gracia, cual
nos libera de las amplias desgracias.
Reconozco que refuto
a mi padre y por ello caigo con la frente directa al suelo sin consuelo
aparente por la lejanía que impongo ante ti.
Reconozco que vivo en
pecado y que de el solo hai un paso para hallar la luz, mas una mente corrupta
niega su retirada.
Reconozco que dudo
hasta del dudar, y por causa, retomo los rincones oscuros de la soledad alejándome de tus brazos.
Como sufro cada vez
que miro hacia el norte y lo veo inalcanzable retrocediendo mis pasos al sur de sequías, como lloro en silencio conociendo la verdad, mas ignorándola por ser
escaso de valentía.
Miro el cielo y en
sus misterios, oculto mis heridas, quizás por temor, quizás por que ya no las
quiero, quizás la brisa de las tardes me dice algo nuevo, mas que puede hacer
una mente grande si no es escuchada. Muchas son las teorías que responden a
mis preguntas, pero muchas son las preguntas que no concuerdan en ninguna razón, y bueno, de donde salieron entonces?...
El viejo se ha
buscado por años, por sus últimos, porque en sus primeros se dedico a perderse.
Rogando por dos partes recuperar, su cabeza y su espíritu. Restauración total
para mis hermanos y para mi, pues hemos sido tan inteligentes como tan torpes,
buscando progreso y en sus cabezas vagan los signos de vida, del sentido de la
vida...
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